En 2014 visitamos a un grupo de adultos mayores en Silvania, Cundinamarca. El registro de la jornada habla de arepa con queso, chocolate, abrazos, sonrisas y muchas historias compartidas.
La comida fue parte del encuentro, pero no fue el centro. Lo que permanece en el archivo es la idea de sentarnos, escuchar y acompañar. Una acción sencilla que recuerda que la compañía también puede ser una forma de servicio.
El álbum histórico resume la experiencia hablando de amor y esperanza. Hoy la recuperamos como una historia intergeneracional: personas encontrándose con personas y haciendo espacio para la memoria de otros.
