La jornada se fue construyendo en círculos, juegos y conversaciones.
Las fotografías empiezan con un espacio abierto y un grupo que se reúne. Muy pronto aparecen personajes de colores, niños que entran a la rueda y adultos que se suman a los juegos.
Después, el ritmo baja. Algunas personas se sientan en el piso, conversan, acompañan a los niños y comparten momentos más tranquilos. El mismo lugar permite pasar del movimiento a la cercanía sin perder el sentido de grupo.
Jugar también puede ser una forma de acercarse.
El registro termina como empezó: varias personas reunidas en el mismo espacio, ahora después de haberlo compartido.